3 septiembre 2009

Para más informaciones:

http://www.rel-uita.org/agricultura/agrotoxicos/irc/2009/index.htm

http://www.facebook.com/group.php?gid=76399022845

http://boicotpellas.codigosur.net/

http://laverdadnsel.wordpress.com/

Respaldo a la ANAIRC en su demanda de diálogo con Nicaragua Sugar Estates Ltd.

3 septiembre 2009

Misión de la Rel-UITA en Nicaragua

Del 15 al 17 de agosto, el secretario regional de la UITA, Gerardo Iglesias, permaneció en misión en Nicaragua para reunirse con su afiliada la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC), y las organizaciones que a lo largo de más de cinco meses han apoyado la justa lucha de los ex trabajadores azucareros en Managua.

Durante su estadía, Iglesias tuvo la oportunidad de conocer a fondo el valioso trabajo desarrollado por las organizaciones comprometidas con la lucha de la ANAIRC, que tiene por objetivo constituir una mesa de negociaciones con la Nicaragua Sugar Estates Ltd (NSEL), propietaria del Ingenio San Antonio e integrante del Grupo Pellas, como el Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS), el Movimiento Social Nicaragüense “Otro Mundo es posible” (MSN), la ONG española Entre Pueblos, la Asociación Italia-Nicaragua, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), el grupo de jóvenes que desde las páginas de Facebook ha lanzado la campaña de boicot internacional al ron Flor de Caña, y con el secretario general del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) y presidente de la Comisión Salud de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras.

Durante los diversos encuentros y la conferencia de prensa que tuvo lugar en la sede del CENIDH –y a la cual llegaron varios medios de comunicación nacionales–, el secretario de la Regional Latinoamericana de la UITA reafirmó el compromiso y el respaldo de esta organización internacional a su afiliada ANAIRC, en búsqueda de un diálogo con la empresa.

“En la última reunión de nuestro Comité Ejecutivo Mundial en Ginebra se emitió una resolución de respaldo a la lucha que lleva adelante la ANAIRC, en la que solicitamos que se genere una instancia de negociación y de diálogo con la empresa. En todas las reuniones que se han desarrollado en estos días siempre hemos mantenido ese espíritu y ese planteamiento.

Creemos –continuó Iglesias– que se está a tiempo para enmendar una serie de problemas, y que si se actúa con responsabilidad se puede dar otro final a esta triste historia, en la que se contabilizan hasta la fecha 3.347 ex trabajadores del Ingenio San Antonio fallecidos por IRC”.

Gerardo Iglesias informó que la UITA va a continuar apoyando esta lucha, con la participación directa de las organizaciones afiliadas en Estados Unidos y Europa, para que los justos reclamos de los ex trabajadores azucareros afectados por IRC sean atendidos por la empresa que forma parte del Grupo Pellas.

Por su lado, el CENIDH informó que está acompañando, junto a muchas otras organizaciones nacionales e internacionales, a los miembros de la ANAIRC, “quienes están demandando a la Nicaragua Sugar Estates Ltd que se les reconozcan sus derechos laborales que están consagrados en la Ley 456, la cual reconoce que este tipo de enfermedad es de origen laboral”, dijo Marlin Sierra, directora en funciones del CENIDH.

Durante un emotivo encuentro entre el secretario de la Rel-UITA y los miembros de la ANAIRC en el campamento donde, desde hace más de cinco meses esperan una señal de diálogo por parte de la empresa, Gerardo Iglesias reconoció el valioso esfuerzo de los ex trabajadores azucareros y las viudas de esta organización afiliada.

“Es importante que sepan que no están solos, que no están solas en esta lucha. La UITA y sus organizaciones afiliadas están con ustedes, así como las demás organizaciones a nivel nacional e internacional, estamos dispuestas a dar el mayor esfuerzo para que toda esta lucha pueda llegar a un final positivo. Sepan que otras acciones se harán sentir desde dentro y fuera de Nicaragua para respaldar su heroica lucha de dignificación del trabajador. Lo que ustedes están haciendo aquí es dando una tremenda lección de valentía, voluntad y solidaridad.

En los momentos difíciles de esta lucha ejemplar, no olviden nunca: ¡No están solos, no están solas, la lucha vale la pena y paga!”, concluyó

En las próximas semanas las organizaciones que apoyan la lucha de la ANAIRC reforzarán sus acciones para lograr en el más breve tiempo posible la instalación de una mesa de negociaciones.

La IRC debe ser reconocida como una enfermedad profesional

3 septiembre 2009

Con Amanda Villatoro, de la CSA

El pasado 26 de julio, una nutrida delegación de representantes sindicales de diferentes países fue invitada por los sindicatos del Ingenio San Antonio (ISA), propiedad de la Nicaragua Sugar Estates Ltd (NSEL), que integra el Grupo Pellas, para celebrar el 30 aniversario de la Central Sandinista de Trabajadores (CST) y dar a conocer el contenido del polémico acuerdo firmado entre la empresa y tres centrales sindicales.

Ese acuerdo fue tajantemente rechazado por diferentes organizaciones nacionales e internacionales, no tanto por su contenido, sino por ser considerado un instrumento que la Nicaragua Sugar Estates Ltd (NSEL), la Compañía Licorera de Nicaragua SA (CLNSA) y el mismo Grupo Pellas estarían utilizando para enfrentar a los trabajadores activos con los ex trabajadores organizados en la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC), aislándolos de forma vergonzosa.

Los miembros de la ANAIRC tienen más de cinco meses de estar protestando en Managua, pidiendo a la NSEL ser escuchados para lograr una indemnización por los daños causados a su salud durante el trabajo que realizaron en el Ingenio San Antonio.

Hasta la fecha, el silencio absoluto ha sido el patrón de comportamiento de la empresa, mientras que los ex trabajadores azucareros y las viudas de la ANAIRC han soportado violencia, persecución y amenazas de parte de desconocidos, y también la violenta represión de la Policía, tal como ocurrió el pasado 31 de julio cuando la presidenta de esta organización afiliada a la UITA, Carmen Ríos, fue golpeada, amenazada y detenida por varios agentes.

Para entender el significado de la presencia de esta delegación sindical internacional, y sobre todo de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA) en el Ingenio San Antonio, Sirel dialogó con Amanda Villatoro, secretaria de Política Sindical y Educación de la CSA, quien integró esa delegación. La conversación tuvo lugar en Tegucigalpa, Honduras, donde llegó Villatoro en el marco de una visita de solidaridad con la resistencia hondureña al golpe de Estado.

-¿A qué se debe la presencia de la CSA en el Ingenio San Antonio, propiedad de la Nicaragua Sugar Estates Ltd, que integra el poderoso Grupo Pellas? Se publicaron declaraciones en las cuales la delegación expresó que en ese Ingenio hay buenas condiciones laborales…

-En primer lugar, agradezco la oportunidad que me da la Rel-UITA para establecer lo que realmente pasó en el Ingenio San Antonio. La visita fue planificada por los sindicatos que subscribieron un acuerdo con esa empresa para mejorar las condiciones de trabajo y garantizar la estabilidad laboral.

Fuimos invitadas la CSA, la Coordinadora América Central, la UGT y CCOO de España, Convergencia Sindical de Panamá, la CSN de Canadá y la CROC de México, en el marco del 30 aniversario de la Central Sandinista de Trabajadores (CST) de Nicaragua, que es nuestra afiliada.

La idea era poder hacer un recorrido en el Ingenio San Antonio y conocer qué es lo que se está haciendo en materia ambiental, relaciones laborales, seguridad e higiene. Sin embargo, no es cierto que la CSA haya afirmado que las condiciones de trabajo son buenas.

-Pero en los medios de Nicaragua se publicaron declaraciones de la delegación que confirmaban que la empresa tiene apoyo sindical internacional…

-En ningún momento. Lo que hicimos fue acudir a una invitación que nos hicieron los sindicatos y las centrales que son nuestras afiliadas, como la CST y la CUS, y no la empresa. En este caso la empresa puede estar buscando la manera de tergiversar nuestras declaraciones, en las que preguntábamos a la administración cuál era el nivel de incidencia por el trabajo del tema de los afectados por la IRC. Se nos mencionaron los estudios que están tratando de impulsar y que se había invitado a las organizaciones sindicales que están en el Ingenio San Antonio para que participaran en ello.

Como CSA somos solidarios, y de forma contundente, a la hora de demandar, igual que la UITA, el reconocimiento de la IRC como una enfermedad profesional en Nicaragua, y demandar al gobierno nicaragüense, y sobre todo al Ingenio San Antonio, que reconozcan esta enfermedad que aqueja a muchos trabajadores y que ya ha provocado la muerte de muchas personas.

-Son más de 3.400 los ex trabajadores del Ingenio San Antonio que han fallecido…

-Y pueden morir muchos más. Como CSA condenamos la no resolución del problema al no reconocer la IRC como una enfermedad profesional, y demandamos al gobierno del presidente Daniel Ortega y a la patronal involucrada una resolución de este tema. Esta es la posición de la CSA.

-El acuerdo firmado por las centrales sindicales y el Grupo Pellas fue condenado por organizaciones nacionales, como la FNT y la Federación de Trabajadores de la Alimentación (FUTATSCON), porque consideran que es un instrumento que la empresa está utilizando para enfrentar los trabajadores activos con los afectados y aislar la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC). ¿Qué opina al respecto?

-Pienso que es una situación interna nicaragüense que no entendemos, pero que tratamos de comprender. Hay cuatro sindicatos que firmaron el acuerdo y que están laborando dentro la empresa, que están afiliados a organizaciones que integran la CSA, y que una cosa no debe quitar la otra. Que se defiendan los derechos de los trabajadores activos del Ingenio San Antonio no debe oponerse, ni ser excluyente, de que se defiendan también los derechos de los trabajadores que ya no están activos.

-Pero los ex trabajadores afectados dicen que son sindicatos blancos…

-No voy a ingresar en esta discusión de calificación y descalificación. La CSA no se va a involucrar en eso. Lo que sí decimos es que una acción no es excluyente de la otra, y como CSA somos solidarios y demandamos con contundencia, solidaridad y respuestas para los trabajadores que están en la asociación de afectados por IRC.

-Hubiese sido importante que esta delegación de sindicalistas se acercase a los trabajadores afectados para escuchar sus planteamientos y ver la otra cara de la moneda…

-Quisimos hacerlo, sin embargo no hubo manera de coordinar con quién lo podíamos hacer. Al final nos íbamos a quedar sólo dos días…

-Por ejemplo con la UITA…

-En este caso no fue nuestra intención excluir a la UITA porque la visita a los afectados no estaba en el programa. Se nos hizo una invitación por parte de las tres organizaciones afiliadas a la CSA involucradas en el acuerdo con la empresa. Acuerdo, repito, que no debe excluir la defensa y el acompañamiento de los derechos de los ex trabajadores con IRC.

-Después de cinco meses de lucha en Managua pidiendo a la Nicaragua Sugar Estates ser escuchada para abrir una mesa de negociaciones, la ANAIRC no ha tenido ninguna respuesta. Antes bien, los mismos sindicatos de la empresa han hecho manifestaciones amenazantes frente a la casa de la presidenta de la ANAIRC…

-No tenemos conocimiento de eso, pero lo que puedo decir es que sí hay una directriz política de la CSA para nuestras organizaciones afiliadas en Nicaragua, que incluye también la defensa de los derechos de los trabajadores activos, como también de los inactivos.

-¿Usted estaría de acuerdo con que la empresa escuchara y atendiera la demanda de indemnización de los afectados por los daños causados a su salud?

-Por supuesto, por supuesto. Y es lo que, como CSA, hemos dado como recomendación y directriz política, para que los sindicatos que están dentro de la empresa contribuyan para que la empresa pueda hacer una reunión, y con ello una iniciar la búsqueda de una solución para reparar los daños causados a la salud de los afectados.

-De forma totalmente espontánea, jóvenes universitarios nicaragüenses y más de 1.100 personas de diferentes países se han involucrado en una campaña de boicot al ron Flor de Caña, principal producto de las empresas del Grupo Pellas, para que escuchen las demandas de la ANAIRC. ¿Cree que el boicot pueda ser un instrumento viable para presionar a una empresa?

-En otros momentos el movimiento sindical internacional ha hecho uso de mecanismos similares para reivindicar los derechos de los trabajadores. En este caso les toca a las diferentes organizaciones, sindicatos, trabajadores y ex trabajadores decidir si promover e intensificar un boicot de esta naturaleza. Nosotros lo hicimos para apoyar trabajadores de plantaciones agrícolas en Estados Unidos, contra el apartheid en Sudáfrica, y en muchas otras ocasiones cuándo ha habido un fuerte atropello a los derechos de los trabajadores y trabajadoras.

-En los días pasados los integrantes de la ANAIRC fueron duramente reprimidos por la Policía, después de que el Grupo Pellas pidiera su desalojo mientras estaban realizando una videoconferencia internacional frente al Edificio Pellas en Managua.

-Ante cualquier acto de represión en Nicaragua, en Honduras o en cualquier parte de la Tierra contra la demanda legítima de respeto a los derechos de los trabajadores, la CSA estará acompañándolos y apoyándolos, condenando este tipo de acciones, no importa el gobierno y el país involucrado. Es condenable bajo todo punto de vista.

-Esperamos que la próxima vez tengan el tiempo para hablar también con los afectados por IRC que están luchando…

-Es más. Como CSA estamos dispuestos a volver especificadamente para darle seguimiento y contribuir a solucionar este problema y el drama de los compañeros que están muriendo de IRC.

-¿Es un compromiso?

-Totalmente, y ya se lo hemos comunicado al secretario de la Regional Latinoamericana de la UITA, Gerardo Iglesias.

140 días de incesante lucha

3 septiembre 2009

“Diálogo ya”, piden los cañeros
Nuevas amenazas y disparos contra la ANAIRC

Cuando, agotadas todas las otras vías, los ex trabajadores azucareros y las viudas de la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC) decidieron viajar a Managua para dialogar con la Nicaragua Sugar Estates Ltd, propietaria del Ingenio San Antonio e integrante del Grupo Pellas, y pedirle una indemnización por los daños ocasionados a su salud, no se imaginaban que después de casi cinco meses la empresa pudiese seguir manteniéndose cerrada a cualquier tipo de diálogo.

“Hemos vivido momentos muy duros –comentó a Sirel la presidenta de la ANAIRC, Carmen Ríos–.

Recibimos amenazas, trataron de desalojarnos, aguantamos el sol del verano y la lluvia del invierno, soportamos la escasez de comida y la campaña de desprestigio contra nuestra organización y las organizaciones que nos han apoyado en todos estos meses. Sin embargo, estamos aquí y seguimos luchando”, aseveró Ríos.

Amenazas y denigración han sido una constante en todos estos meses. “El pasado 26 de junio a las 10 de la noche pasó una camioneta de lujo cerca de nuestro campamento e hizo un disparo al aire. Inmediatamente después arrancó a toda velocidad y la persona que iba en la camioneta comenzó a agredir a los que estábamos reunidos a la orilla de la calle, diciéndonos todo tipo de vulgaridades”, denunció la presidenta de la ANAIRC.

Los episodios violentos en contra de los ex trabajadores azucareros afectados por la IRC se repitieron en los siguientes días, cuando dos personas se bajaron de un vehículo color plomo y sin placa, y arrancaron la bandera de la UITA, profiriendo insultos contra esta organización y los que estaban presentes en ese momento.

“Para nosotros la bandera de la UITA tiene un gran significado, porque además de estar afiliados ha sido una de las organizaciones que más han apoyado el esfuerzo que estamos haciendo, para que se repare parcialmente el daño que se nos ha ocasionado en el Ingenio San Antonio –continuó Ríos–.

La gente se asustó mucho, pero no ha renunciado a la lucha y permanece en el campamento. Seguimos también con la protesta diaria frente al Edificio Pellas y no hay una sola persona que no esté convencida de que más temprano que tarde la empresa tendrá que escuchar nuestra demanda”, aseguró.

Continúa el apoyo y la campaña internacional

Pese al silencio de la inmensa mayoría los de medios nacionales sobre la lucha de la ANAIRC y la costosa e inútil campaña de desinformación lanzada por las empresas del Grupo Pellas en diferentes sitios web, las muestras de apoyo y de solidaridad internacional han sido desbordantes.

Ya 1.100 personas en todo el mundo se han sumado a la campaña en Facebook del Grupo Internacional de Boicot al ron Flor de Caña, y siguen enviando cartas de protesta a las empresas que importan y distribuyen ese producto, afectando severamente su venta en el exterior y a nivel nacional.

Durante la tercera videoconferencia en la que participaron varias decenas de personas y organizaciones desde diferentes países, los jóvenes que llevan adelante la campaña de boicot dieron a conocer un nuevo planteamiento.

“Nuestra razón de ser es la propuesta de hacer pública de manera nacional e internacional nuestra indignación ante las malas prácticas corporativas del Grupo Pellas, particularmente a través de su Ingenio San Antonio –se lee en la nota–.

Como grupo hemos pasado por varias etapas. Tuvimos un primer momento de divulgación y proyección a través de Internet para sensibilizar sobre las prácticas corporativas negativas del Grupo Pellas.

En un segundo momento elaboramos cartas para ser enviadas masivamente a la empresa Nicaragua Sugar Estates Ltd, así como a los distribuidores del ron Flor de Caña”.

En una tercera etapa la campaña continuó con la distribución a nivel mundial de afiches alusivos al boicot, así como con la permanente campaña de sensibilización e información sobre la causa de los ex trabajadores y trabajadores afectados por insuficiencia renal crónica agrupados en la ANAIRC, que siguen demandando ser mínimamente escuchados por el Grupo Pellas, que hace oídos sordos ante estas demandas.

“Nos pronunciamos nuevamente ante ustedes, compañeros y compañeras de la ANAIRC, UITA, FUTASCON, CISAS y del resto de personas y organizaciones solidarias, y ponemos de manifiesto nuestra indignación ante esta empresa, que ha usado agrotóxicos contaminantes para la salud humana y el medio ambiente, y que no se hace responsable por los efectos mortales de sus malas prácticas en la población de occidente de Nicaragua”, concluye el documento.

Mientras tanto la gente continúa muriendo…

La desconsiderada actitud de las empresas del Grupo Pellas de no querer ni siquiera reconocer la existencia de ese grupo de ex trabajadores azucareros afectados por la IRC, choca con la realidad de miles de personas que siguen enfermando y muriendo en el occidente de Nicaragua.

Según datos de la ANAIRC son 3.399 los ex trabajadores fallecidos al 17 de julio de 2009. Entre ellos se encuentra Juan Pastor Montiel, fundador de la ANAIRC.

“Mi papa trabajó en el Ingenio San Antonio desde los 15 años. Muy joven conoció a mi mamá, se enamoraron y procrearon cinco hijos. Yo soy el único varón”, recuerda Juan Carlos Montiel Castillo.

“Nosotros somos de la zona de Carazo y mi papa cada año se trasladaba a occidente para integrarse a la zafra. Cortó caña toda su vida, y de esa manera pudo llevar adelante la familia. Muchas veces –continuó Juan Carlos– lo íbamos a visitar y veíamos que no estaba bien. Estaba cansado y tenía fuertes dolores en todo el cuerpo.

Hace seis años le dijeron que ya no podía trabajar y para él fue muy duro. Nosotros trabajábamos y lo manteníamos, pero el no quería depender de su familia y siguió trabajando en el cultivo de un terreno de propiedad de nuestra familia, y yo le ayudaba”.

Con el paso de los años su salud fue empeorando. “En los últimos tiempos estaba muy mal. Una noche estaba durmiendo y se levantó porque tenía ganas de vomitar. Cuando encendí la luz me di cuenta de que estaba vomitando coágulos de sangre y lo llevamos de inmediato al hospital.

Cuando estuvo mejor regresó a la casa, pero a los cuatro meses volvió a sentirse muy mal. En el hospital estuvo tres horas inconsciente y falleció el pasado 15 de julio”, recuerda el hijo de Juan Pastor Montiel.

La tragedia no para. “La semana pasada enterramos a 19 personas en menos de tres días, pero seguimos adelante porque no tenemos nada que perder. Contamos con el apoyo de muchas personas y organizaciones nacionales e internacionales y no nos vamos a rendir. Necesitamos un diálogo ya con la empresa del Grupo Pellas, y confiamos en que pronto se nos escuche”, concluyó Carmen Ríos.

“La industria azucarera es la madre que ha parido la IRC”

3 septiembre 2009

Ex cañeros de la ANAIRC piden intensificar el apoyo internacional

Los miembros de la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC) participaron en una vídeo conferencia en la que pidieron intensificar el respaldo internacional a la lucha que están desarrollando. Piden también a la empresa Nicaragua Sugar Estates Ltd (NSEL), propietaria del Ingenio San Antonio e integrante del Grupo Pellas, que acepte sentarse a una mesa de negociaciones para comenzar un diálogo abierto y responsable.

“Hasta el 14 de marzo de 2005 habían fallecido 1.007 personas por IRC, y fue en esta fecha que se presentó al gobierno la situación de las personas afectadas por el uso intensivo e indiscriminado de agrotóxicos sintéticos en las actividades agrícolas, particularmente en las labores de la caña de azúcar y el banano -declaró Denis Meléndez, oficial de Incidencia del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS), en la vídeo conferencia que fue vista a nivel mundial-.

Estudios realizados por especialistas sobre la base de documentos del Ministerio del Trabajo (MITRAB) y el Instituto de Seguridad Social (INSS) ofrecen hallazgos muy importantes. En los últimos 40 años -continuó Meléndez- en nuestro país no había prueba alguna sobre la vinculación entre la IRC y la industria azucarera, y es indudable que estas investigaciones ponen en evidencia que la IRC siempre fue ocultada por las autoridades nacionales.

No es que las personas no eran víctimas y no fallecían por IRC, sino que sencillamente el sistema que existía estaba organizado para que ese tipo de enfermedad quedara oculta. Las personas fallecían por la IRC, pero nunca fueron registradas como sujetos que padecían de esta enfermedad”, explicó el miembro del CISAS.

Especialistas, organizaciones y universidades nacionales y extranjeras siguieron realizando investigaciones sobre las condiciones que determinan la calidad de vida de las personas que habitan la región occidental de Nicaragua, para determinar la presencia de productos químicos en el agua, suelo, aire, en la leche materna, en productos perecederos, en la carne de res y en otros seres vivos, y siempre -según Meléndez- los resultados fueron escalofriantes, detectando constantemente altos porcentajes de agrotóxicos que fueron aplicados de forma indiscriminada en las producciones agrícolas.

“De manera especial se estudiaron dos actividades productivas: el banano y la caña de azúcar. En el caso particular de la enfermedad renal, debemos reconocer que la industria azucarera es la madre que parió la IRC, y las personas que han fallecido y que sufren de esta enfermedad son víctimas de las condiciones en que han laborado, tal como lo reconoce la Ley 456, la que determina que la IRC es una enfermedad profesional particularmente vinculada a la industria azucarera”, sentenció Meléndez.

Los ex trabajadores siguen muriendo

Según estadísticas de la ANAIRC, entre el 14 de marzo de 2005 y el 8 de junio de 2009 han fallecido 2.353 ex trabajadores que se desempeñaron en el Ingenio San Antonio, sumando una cantidad total de 3.360 fallecidos a partir de 2000.

Sin embargo, esos datos reflejan solo una parte de esa dramática realidad, ya que no toman en cuenta los familiares de los ex trabajadores, la gente que vivía en los alrededores de los cañaverales, y todos aquellos trabajadores originarios de otras zonas del país que llegaban al lugar solamente para trabajar en las zafras. Todos ellos también fueron víctimas de la IRC, elevando de manera impresionante el número de fallecidos.

“Es por eso que a esta altura ya no cabe la discusión sobre si la IRC es o no una enfermedad profesional, porque existen una ley y suficientes estudios e investigaciones que lo comprueban. Lo único que cabe ahora es que los dueños de los cañaverales se responsabilicen por los daños ocasionados a la salud y a la calidad de vida de las personas. Es por eso que pedimos a todas las organizaciones internacionales que han apoyado la lucha de la ANAIRC que intensifiquen su apoyo y las medidas de presión hacia la empresa”, concluyó Meléndez en su intervención.

Después de haber enviado un sinnúmero de cartas a las empresas del Grupo Pellas para buscar un dialogo y una negociación, los miembros de la ANAIRC decidieron intensificar su lucha, y el 9 de marzo 2009 llegaron a Managua.

En estos días están cumpliendo tres meses sin haber tenido ningún tipo de respuesta por parte de la empresa Nicaragua Sugar Estates Ltd. Por el contrario, tuvieron que aguantar ataques, amenazas e intentos de enfrentarlos con los trabajadores activos de las empresas del Grupo Pellas.

La voluntad de aislarlos en medio de un verdadero boicot mediático de la mayoría de los medios de comunicación nacionales, ha sido la única respuesta que hasta el momento obtuvieron los ex trabajadores azucareros y las viudas de la ANAIRC de parte del Grupo Pellas.

“Nuestra organización viene trabajando desde hace años y nunca hemos priorizado el dinero, como lo viene diciendo el señor Carlos Pellas”, aclaró la presidenta de la ANAIRC, Carmen Ríos, en la vídeo conferencia.

En la zona de Chichigalpa hay miles de afectados por IRC y la ANAIRC ha trabajado arduamente para buscarles una salida y algo que pudiera mejorar su vida. En pocos años consiguió que el INSS otorgara más de 4.500 pensiones por riesgo laboral a ex trabajadores enfermos y viudas, sin importarle si eran afiliados o no, porque el drama es el mismo. independientemente de la organización de la cual forman parte todas estas personas.

“Agradecemos a las organizaciones que nos han apoyado en estos tres meses. De manera particular a la UITA, a la Asociación Italia-Nicaragua, a CISAS, al Grupo de Boicot al ron Flor de Caña, a Pueblos Solidarios que en poco tiempo envió más de 1.300 postales y más de 2.000 e-mail de protesta a la Nicaragua Sugar Estates Ltd y al Grupo Pellas.

Cada zafra va dejando más afectados –continuó Ríos–. En la zafra 2007-2008 tuvimos 91 nuevos afectados, y la que acaba de terminar dejó 104 trabajadores que salieron con IRC. Esto tiene que terminar.

Si bien es cierto que la vida no se compra, que nuestros muertos no van a revivir y que nuestros hijos y hijas no van a volver a ser felices porque perdieron a sus padres, queremos que se nos indemnice por los daños ocasionados a nuestra salud, a nuestras vidas.

Es por eso –explicó la presidenta de la ANAIRC– que lo único que pedimos es podernos sentar a dialogar y buscar una salida a todo esto. Pedimos que a nivel internacional se nos siga apoyando y que se intensifique la campaña para que nos escuchen y así poder llegar a una negociación con la empresa”, concluyó.

La UITA firme al lado de los ex trabajadores

La vídeo conferencia tuvo la participación de Marcial Cabrera en representación de la UITA.

“Estamos aquí una vez más para expresar al mundo entero que nuestra organización respalda incondicionalmente a nuestra afiliada ANAIRC y a la lucha que ha emprendido en reclamo a la Nicaragua Sugar Estates y al Grupo Pellas, por una indemnización por daños y perjuicios a la salud de estos ex trabajadores.

Creemos –continuó Cabrera– que estos empresarios deben tener prácticas empresariales adecuadas a los seres humanos, tener principios éticos y morales para desarrollar sus industrias. Ya no estamos en el siglo pasado cuando la explotación inmisericorde de los empresarios provocaba la muerte de los trabajadores y nadie decía nada. Ahora, gracias a la solidaridad internacional, a la comunicación, a la tecnología, podemos denunciar al mundo entero las atrocidades que sufren los trabajadores.

La campaña mundial de apoyo a la ANAIRC ha sido fuerte y ha involucrado a muchas personas. Creemos que ha llegado el momento de que la empresa reflexione y acepte sentarse a una una mesa de negociaciones como lo está demandando la ANAIRC”.

Cabrera informó también que en los próximos días la UITA va a intensificar su campaña, y pidió que más grupos y organizaciones se sumen a este esfuerzo de los ex trabajadores azucareros, al mismo tiempo que auguró una pronta negociación.

Tajante rechazo al turbio acuerdo entre el Grupo Pellas y sindicatos para aislar a la ANAIRC

3 septiembre 2009

FNT y FUTATSCON dan a conocer su posición.
Parlamentarios se reúnen para buscar una solución al drama de la IRC

El acuerdo sellado entre las empresas que integran el Grupo Pellas y tres centrales sindicales para, supuestamente, “defender la estabilidad laboral”, fue duramente condenado por el Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) y la Federación Unitaria de los Trabajadores de la Alimentación de Nicaragua (FUTATSCON), esta última afiliada a la UITA.

En un extenso comunicado, el FNT dio a conocer públicamente su posicionamiento ante la firma de un acuerdo entre las empresas del Grupo Pellas y tres centrales sindicales el pasado 3 de mayo.

“El FNT pone en conocimiento a los trabajadores y al pueblo en general que desconocemos la firma de los acuerdos suscritos entre centrales sindicales y empresarios del Grupo Pellas y Nicaragua Sugar Estates.

Consideramos –continúa el pronunciamiento– que estos acuerdos son una acción vil y manipuladora para frenar el reclamo de cientos de trabajadores, hombres y mujeres, que padecen de Insuficiencia Renal Crónica, como resultado del uso indiscriminado de agrotóxicos, cuya aplicación está prohibida a nivel internacional por las consecuencias que generan para la salud humana”.

En su planteamiento, el FNT dice estar convencido de que la firma del acuerdo intenta frenar el reclamo que estas personas humildes promueven contra las empresas del Grupo Pellas, demandando justicia. Es por eso que esta organización que aglutina a diferentes organizaciones sindicales, “condena a las centrales sindicales firmantes de estos acuerdos con los empresarios, al aceptar un falso discurso de crisis laboral para hacerlos doblegar su posición de lucha, como es el principio esencial de toda organización sindical.

Ninguna firma de acuerdo –sigue el comunicado– puede borrar la responsabilidad criminal de los que han hecho su capital a costa de los cadáveres de miles de obreros y campesinos”.

Según datos proporcionados en estos últimos días por la ANAIRC, ya son 3.355 los ex trabajadores azucareros fallecidos por la IRC.

El último, Marco Antonio Pereira, de 54 años, 22 de los cuales pasó en los cañaverales del Ingenio San Antonio, falleció el pasado 4 de mayo.

“Llegó al campamento para saludarnos, pero comenzó a estar muy mal. Lo acompañamos a la terminal de buses y nos montamos con él para llevarlo hasta Chichigalpa. Nos contactamos con la familia para que lo viniera a recoger a La Paz Centro, ya que nosotros no teníamos dinero suficiente para llegar hasta su destino. Cuando regresamos a Managua nos llamaron los familiares para decirnos que Marco Antonio había fallecido en el bus. Fue algo que nos impactó mucho, aunque tengamos que vivir todo los días con esta situación”, contó a Sirel el vicepresidente de la ANAIRC, Gustavo Martínez.

Ante esta dramática situación, el FNT expresó la necesidad de abordar la problemática de la IRC de forma integral, “porque la situación es seria y los Pellas la quieren minimizar construyendo un hospital de nefrología, cuando la situación real es que hacen uso de agrotóxicos y los aplican desde el aire con avionetas provocando trastornos y enfermedades.

El problema es serio –continúa señalando la nota– y tenemos que enfrentarlo pensando en generaciones futuras, en nuestros hijos, en nuestros nietos, para que no vivan la misma situación en términos económicos y de salud. Los Pellas no pueden seguir haciendo capital a costa de los pobres de Nicaragua”.

Parlamentarios conforman comisión interinstitucional

Dándole seguimiento al compromiso asumido hace dos meses por los integrantes de las comisiones parlamentarias de Salud y Laboral, los diputados se reunieron con grupos de afectados e integraron una comisión interinstitucional que contará con la presencia de los ministerios del Trabajo y Salud, y con el Seguro Social (INSS).

“Es un problema urgente y no tiene ningún sentido plantear que se haga una investigación para averiguar las causas de la IRC, porque todo el mundo tiene conciencia de que este problema tiene que ver con el uso de agrotóxicos y las prácticas de cultivo que se han implementado, antes con el algodón y ahora con la caña de azúcar”, aseveró Gustavo Porras, presidente de la Comisión de Salud y secretario general del FNT.

“Tenemos que formular una ley que establezca y regule las nuevas formas de cultivo sano, porque tenemos que asegurar que este problema no se siga perpetuando. Además –continuó Porras–, hay miles de ex trabajadores afectados por la IRC y debemos resolver esta situación. La comisión técnica que se creó va a tener la tarea de estudiar y proponer soluciones efectivas que seguramente van a comportar gastos importantes”.

Es por eso que se va a estudiar la forma en que a las agroindustrias se les aumente el porcentaje de sus cotizaciones al INSS por riesgo profesional.

“En el caso del Grupo Pellas supimos ayer que sus empresas azucareras cuentan con 7 mil trabajadores, pero pagan al seguro social para una cantidad bastante menor, así que habrá que enviar una inspección para que pague por todos sus trabajadores. Ésto tiene que ver con las subcontrataciones, y es un régimen que tenemos que abolir porque le quita responsabilidad a los empleadores en relación con los trabajadores.

Aquí –concluyó Porras– el problema es que hay una cantidad importante de seres humanos que tienen destruidos sus riñones, y esta destrucción ha significado la acumulación de capital de otros seres humanos, que viven muy bien y que tienen mucho dinero a costa de la vida estas personas”.

FUTATSCON condena acuerdo con la patronal

La Federación Unitaria de los Trabajadores de la Alimentación de Nicaragua (FUTATSCON) se sumó a las declaraciones de rechazo a la firma del acuerdo entre las empresas del Grupo Pellas y algunas centrales sindicales, y consideró como “justa y bien fundamentada legalmente” la demanda de indemnización que la ANAIRC le está planteando al Grupo Pellas.

“El Grupo Pellas –señala la nota– aduce que la campaña de la UITA está dirigida a afectar el empleo de los trabajadores. Nada más falso; lo que la UITA pretende es contribuir a que se haga justicia con esos ex trabajadores que con su sudor, y hasta con sus vidas, ayudaron a que hoy el Grupo Pellas sea el más poderoso del país y uno de los más fuertes de Centroamérica.

Además, la UITA es una organización que promueve y desarrolla la solidaridad internacional como un principio inherente a la lucha de clases, promueve el respeto a los derechos humanos y la justicia social, principios que los trabajadores y dirigentes sindicales estamos obligados a respaldar, antes que caer en el error de apoyar a los empresarios y al gran capital, como lo hacen algunos líderes sindicales”.

La FUTATSCON respaldó incondicionalmente la campaña internacional que la UITA está desplegando contra el Grupo Pellas, “para que indemnice a esas compañeras y compañeros, que cada día mueren por la IRC sin dejarles un futuro de estabilidad social a sus familiares”.

Finalmente, rechazó “la actitud de respaldo que los dirigentes sindicales han dado al Grupo Pellas cuando están de por medio la vida de miles de trabajadores”, y también que sea el gobierno quien asuma la total responsabilidad de la atención a los afectados “cuando el Grupo Pellas tiene responsabilidad directa en la afectación por IRC”.

El Grupo Pellas contrató una manifestación de autoapoyo

3 septiembre 2009

El pasado viernes 29 de mayo unos 1.500 trabajadores y trabajadoras de la Nicaragua Sugar Estates Ltd. (NSEL), Compañía Licorera de Nicaragua SA (CLNSA) y del Ingenio San Antonio, empresas que integran el Grupo Pellas, fueron llevados a Managua para respaldar a las empresas para las que trabajan. Tres centrales sindicales -CUS, CUSA y CST- apoyaron el esfuerzo del Grupo Pellas para aparentar tener un fuerte respaldo de sus trabajadores ante la lucha de la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC), que desde hace casi tres meses se ha movilizado para lograr una indemnización por las afectaciones a la salud de sus afiliados.

En un intento extremo de sembrar el miedo entre sus trabajadores, las empresas del Grupo Pellas dirigieron sus baterías contra la campaña internacional a favor de la ANAIRC, aduciendo que podría provocar despidos masivos y cierre de las empresas, dibujando un escenario de catástrofe nacional que, lamentablemente, parece apuntar a enfrentar a sectores de trabajadores activos con ex trabajadores organizados afectados por IRC.

Dividir a los obreros para que se confronten entre ellos es una de las estrategias que históricamente han usado las empresas privadas nacionales y transnacionales en todo el mundo, y es lamentable ver cómo algunas centrales sindicales parecen estar prestándose a esta maniobra de la patronal.

Para Marcial Cabrera, secretario general de la Federación Unitaria de Trabajadores de la Alimentación, Agroindustria, Turismo, Servicio/Comercio y Conexos de Nicaragua (FUTATSCON), “Estas centrales sindicales han salido a nivel internacional respaldando a las empresas del Grupo Pellas; es una clara manipulación de estos dirigentes para que los trabajadores crean que está en peligro su puesto de trabajo. Me parece -continuó Cabrera- que es una actitud vergonzosa. No puede ser que estas centrales salgan respaldando abiertamente al grupo empresarial más poderoso de Nicaragua, cuando hay miles de ex trabajadores que han muerto por la IRC.

Incluso el ex secretario general del Sindicato ‘Salomón Borrel Pérez’, de la CLNSA, afiliado a la CST-JBE, murió por la IRC, y es por eso que vamos a intervenir, para hablar con estos compañeros para que no sigan permitiendo que se les manipule. Es el momento para que los trabajadores abran sus ojos y vean qué hacer con estos líderes”.

Para Marcial Cabrera, la movilización del pasado viernes 29 demuestra la desesperación de las empresas del Grupo Pellas, “a tal punto que ahora el señor Carlos Pellas quiere presentarse como el abanderado de la problemática de los ex trabajadores afectados por la IRC, y hasta quiere construir un hospital especializado en nefrología. Pero, ¿por qué no quiso sentarse a escuchar las demandas de la ANAIRC? Aquí estamos ante una doble moral, una gran mentira y una manipulación del señor Pellas para desviar la atención del problema de fondo: dar respuesta a los afiliados de la ANAIRC que están reclamando por sus derechos”, aseveró el secretario general de la FUTATSCON.

Cabrera lamentó también el hecho de que, hasta el momento, ninguna central o confederación sindical nacional se haya expresado públicamente a favor de la lucha de la ANAIRC. “Es muy lamentable, y en los próximos días la CST-JBE va a sacar un pronunciamiento de respaldo”, concluyó.

Todo un show

El show montado por las empresas del Grupo Pellas tuvo como escenario el Ministerio del Trabajo, donde los dirigentes sindicales pidieron a la encargada de esta cartera, licenciada Jeannette Chávez, la conformación de una mesa intersectorial, en la que participarían el gobierno, los sindicatos, las empresas, los grupos de afectados y las organizaciones de la sociedad civil que se han interesado al caso, para garantizar la estabilidad laboral, buscar una salida a la problemática de la IRC e investigar a fondo las causas de esa enfermedad que está diezmando la región occidental de Nicaragua.

Según Denis Meléndez, miembro del CISAS, una de las pocas organizaciones que a nivel nacional está respaldando la movilización de la ANAIRC, “Es lamentable ver cómo estos dirigentes sindicales se pusieron al lado de una de las empresas más fuertes de Nicaragua, y cómo en ningún momento hicieron referencia a las miles de personas que han fallecido por IRC.

Es cierto -continuó Meléndez- que desfilaron unas 1.500 personas, no obstante no pudieron hacer lo mismo para defender sus derechos las miles de personas que ya han fallecido y las que están enfermas en Chichigalpa, que son muchas más”.

Las decenas de buses repletos de trabajadores y trabajadoras se movilizaron después hacia el Edificio Pellas, donde el propio presidente del grupo, Carlos Pellas, junto con el gerente general del Comité Nacional de Productores de Azúcar (CNPA), Mario Amador, atendieron a las delegaciones sindicales que habían llegado en apoyo a las empresas

En sus declaraciones reproducidas por medios nacionales, el presidente del Grupo Pellas declaró que sus empresas van a luchar “por la imagen de la compañía y la protección del empleo. Nos comprometimos, tanto ellos (los dirigentes sindicales) como nosotros, a luchar por la estabilidad laboral, a luchar por la imagen de nuestra compañía, porque al final del día es de todos. Tanto los trabajadores como nosotros tenemos un enorme orgullo de lo que hemos construido, durante estos 100 años, y no vamos a permitir que grupitos con intereses comerciales, o con otros tipos de intereses, vengan a destruir eso que se ha construido con tanto tiempo”, declaró, informando al mismo tiempo estar abierto a apoyar una investigación, en la que participe el gobierno, para precisar de manera objetiva y científica las causas de la insuficiencia renal crónica.

“El principal planteamiento que se hizo fue hacer un estudio sobre las causas de la IRC -continuó el responsable de Incidencia del CISAS-. Una vez que la Asamblea Nacional aprobó la Ley 456 que reconoce la IRC como enfermedad profesional, prácticamente ya no hay nada que discutir ni investigar. La IRC en Nicaragua es una enfermedad profesional, y lo único que cabe ahora es que las empresas que han causado daño a miles de ex trabajadores azucareros y sus familias respondan parcialmente por ellos. Y subrayo ‘parcialmente’, porque la vida y los daños a la salud de las personas no hay compensación alguna que los pueda reparar. Además, no podemos olvidar que la IRC está claramente vinculada a la industria azucarera y al uso intensivo de agrotóxicos sintéticos, y ésto claramente nadie lo mencionó en las declaraciones brindadas el pasado viernes”, concluyó Meléndez.

“No nos sorprendió, ni nos asustó”

Para los dirigentes de la ANAIRC la movilización del viernes no fue una sorpresa.

“No nos sorprendió la actitud de los dirigentes sindicales, porque siempre hemos dicho que en las empresas del Grupo Pellas no hay verdaderos sindicatos, sino organizaciones que defienden a las empresas y no a la clase trabajadora -declaró a Sirel la presidenta de la ANAIRC, Carmen Ríos-.

Es una costumbre de la empresa pagar a los trabajadores para que se movilicen. Suspendieron el trabajo y le pagaron el día, más el alimento. Si no hubiese sido de esta manera casi nadie iba a venir a Managua.

Ojalá que lo que pasó el viernes -continuó Ríos- sirva a los trabajadores activos para darse cuenta de cómo los manipularon y de cómo nuestra organización tuvo el valor de denunciar lo que ha ocurrido en estas empresas.

A nosotros nadie nos paga para movilizarnos. Estamos aquí con sacrificio, aguantando de todo para defender nuestros derechos, y le decimos al señor Carlos Pellas que es tiempo de que comience a pensar y a actuar con el cerebro y el corazón, y no con el hígado.

Hay una ley de la República -recordó Ríos- que define la IRC como una enfermedad profesional, así que lo que pedimos es una indemnización, término que al señor Pellas se le olvidó mencionar, tratando de convencer a la opinión pública de que es suficiente la ayuda humanitaria.

No es plata la que vamos buscando, tal como lo dijo Carlos Pellas en sus declaraciones, sino que nos indemnice por las daños ocasionados a nuestra salud, porque nos debe la vida, y no tenemos miedo. Vamos a seguir hasta las últimas consecuencias”, concluyó la presidenta de la ANAIRC.

Desbordante solidaridad internacional para ex cañeros de la ANAIRC

3 septiembre 2009

Ya son miles las cartas de protesta… y sólo es el comienzo

La lucha de los ex trabajadores azucareros del Ingenio San Antonio -propiedad de la Nicaragua Sugar Estates Ltd. (NSEL) que integra el Grupo Pellas- afiliados a la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC), ha recibido un desbordante, y en cierta medida inesperado, respaldo por parte de miles de personas en el mundo, quienes se han volcado a demandar al Grupo Pellas y a sus empresas de la industria azucarera que atiendan las demandas de sus ex trabajadores afectados.

Miles de cartas, postales y e-mails están llegando a las direcciones de correo electrónico y físico de la NSEL, del Grupo Pellas y de las empresas que en el mundo importan y distribuyen el ron Flor de Caña, producto ícono de este poderoso consorcio nicaragüense, saturando sus buzones como nunca había ocurrido en el pasado.

Un evidente contraste con el silencio de la mayoría de los medios y organizaciones sociales nacionales, que aparentemente prefieren cerrar los ojos cuando pasan frente al campamento que, con muchos esfuerzos, los ex trabajadores azucareros y las viudas de la ANAIRC han levantado en las cercanías de la catedral de Managua y del Edificio Pellas.

Las demandas de los ex trabajadores del Ingenio San Antonio han saturado también las páginas de Internet y han sido retomadas y traducidas a diferentes idiomas por centenares de sitios, mientras que las fotos y los videos de sus protestas frente al Edificio Pellas, en las rotondas de Managua o en el campamento donde siguen sobreviviendo gracias a la ayuda solidaria, están dando la vuelta al mundo, multiplicando las expresiones de solidaridad.

Peuples Solidaires, organización francesa de solidaridad internacional conformada por más de 70 grupos locales y aproximadamente 9 mil miembros, decidió lanzar un “Llamado Urgente” a favor de la lucha de la ANAIRC. Hasta la fecha se han contabilizado más de 1.500 correos electrónicos y centenares de postales que han llegado en los buzones de la NSEL y del Grupo Pellas. Esta iniciativa fue respaldada por la organización Azúcar Ético de Francia y la Regional Latinoamericana de la UITA.

En el texto enviado por los ciudadanos franceses se le pide a la Nicaragua Sugar Estates Ltd. que “acepte entrar a una etapa de negociación con la ANAIRC, la cual viene denunciando desde hace años su responsabilidad por el uso indiscriminado de agrotóxicos en los cañaverales y la contaminación de los acuíferos de la zona, y que pretende se le reconozca el derecho a una indemnización por los daños causados a la salud de los trabajadores”.

Según Fanny Gallois, activista de Peuples Solidaires, “nuestra organización apoya a los hombres y a las mujeres del mundo que se movilizan para hacer respetar sus derechos, en particular derechos laborales y derechos sobre acceso a la tierra y la alimentación. En este sentido –continuó Gallois– informamos y movilizamos a la gente en Francia y ejercemos presión sobre las empresas y las autoridades públicas para que esos derechos sean respetados.

Ante la información que recibimos sobre la situación en que sobreviven miles de víctimas de las plantaciones de caña en Nicaragua, decidimos que era importante informar sobre lo que estaba pasando, porque a veces el peor enemigo de ese tipo de lucha es el silencio. Comenzamos a informar a nuestra red de ciudadanos franceses e imprimimos aproximadamente 7 mil copias del ‘llamado urgente’ y enviamos 1.600 correos electrónicos, para que nuestros asociados comenzaran un envío masivo de mensajes de protesta a la Nicaragua Sugar Estates Ltd. y al Grupo Pellas.

Creemos –concluyó la activista de Peuples Solidaires– que ese instrumento pueda servir para que la NSEL entienda que el mundo la está mirando y que no puede seguir actuando como si no existiera una opinión pública internacional que exige que se respete la dignidad de sus ex trabajadores organizados en la ANAIRC. Aquí en Francia la información de la lucha de la ANAIRC ha provocado mucho clamor. Hemos recibido llamadas y mensajes para pedirnos más información sobre lo que está aconteciendo en Nicaragua, y vamos a hacer todo lo posible para internacionalizar esta lucha, que es parte de la movilización de millones de hombres y mujeres que piden el respeto de sus derechos y su dignidad”.

Más solidaridad

En los días pasados, la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación (UITA) envió una carta al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, para dar a conocer el inicio de una campaña mundial de solidaridad y apoyo a su afiliada ANAIRC y pedir que el gobierno nicaragüense tome cartas en el asunto.

Ahora, el Comité Ejecutivo Mundial de la UITA aprobó una resolución en la que da inicio a esta campaña que se va a desarrollar en los cinco continentes con el objetivo que la NSEL y el Grupo Pellas atiendan las demandas de sus ex trabajadores. La exportación de etanol a Europa va a ser parte de esta campaña.

La Asociación Italia-Nicaragua, que desde hace unos años lleva adelante un pequeño proyecto piloto de asistencia sanitaria para enfermos de IRC afiliados a la ANAIRC, ha apoyado la lucha de los ex trabajadores azucareros a través de la divulgación de la información y la ayuda humanitaria para sustentar en el campamento.

“Nuestra Asociación privilegia la solidaridad con organizaciones que desarrollan un trabajo en los territorios y logran coordinar formas de lucha», declaró a Sirel el miembro de la Coordinadora Nacional de la Asociación Italia-Nicaragua, Federica Comelli.

En ese caso, hay que tomar en cuenta también el tema de la impunidad de la que gozan las transnacionales, sobre todo en América Latina, constituyendo de esa manera un bloque de poder muy fuerte que muchas veces se pone por encima de las leyes y de la soberanía nacional.

«Creemos –continuó Comelli– que la lucha de la ANAIRC no puede ser considerada solamente como la defensa de sus derechos o la búsqueda de una indemnización, sino algo que pone en discusión un modelo económico. El silencio del Grupo Pellas y las amenazas contra los miembros de la ANAIRC demuestran que esta lucha molesta a muchas personas y vuelve a poner en la mesa temas muy importantes, como la tutela del medio ambiente, de la salud y los altos costos sociales del uso indiscriminado de agrotóxicos”.

El Grupo de Boicot al ron Flor de Caña, es otra muestra del interés y solidaridad que se ha desatado alrededor de la lucha de la ANAIRC.

Las casi 500 personas de diferentes partes del planeta que se han sumado a este esfuerzo siguen impulsando el boicot a este producto, lo cual según fuentes vinculadas a la ANAIRC, habría comenzado a provocar pérdidas a la empresa y sobre-stock del producto.

Durante una video conferencia que se difundió a nivel internacional sobre la lucha de la ANAIRC, organizada por el Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (CISAS), los jóvenes del Grupo de Boicot al ron Flor de Caña dieron a conocer su planteamiento en el que denuncian su “indignación ante las malas prácticas corporativas del Grupo económico Pellas, particularmente a través de su Ingenio San Antonio”. Por esta razón seguirán impulsando el boicot a su ron emblema mientras el Grupo Pellas no tome acciones para “revisar y cambiar sus prácticas de producción vinculadas con la calidad ambiental en el uso de agroquímicos y quema de cañaverales, dar apertura a estudios independientes de la contaminación del agua, tierra y aire en el Ingenio San Antonio y zonas aledañas, así como escuchar y dar una respuesta a los reclamos de los ex trabajadores organizados en la ANAIRC, reconociendo su responsabilidad directa en la afectación de la salud de los mismos”, concluye el planteamiento público.

Finalmente, el pasado domingo 17 de mayo, durante una actividad en Managua en conmemoración del nacimiento del general Augusto C. Sandino, el comité organizador “Sandino luz de nuestra tierra” invitó una delegación de la ANAIRC para dar a conocer los motivos de su lucha, fomentar la solidaridad con ese sector de ex trabajadores e impulsar la Campaña de Boicot al Ron Flor de Caña.

Grupo de boicot extiende su protesta

3 septiembre 2009

Cartas de protesta a importadores y distribuidores de Flor de Caña en el mundo

El grupo de jóvenes que hace un mes lanzó una campaña de boicot al famoso ron nicaragüense Flor de Caña en solidaridad con los miembros de la ANAIRC, decidió extender la campaña enviando cartas de protesta a la Compañía Licorera de Nicaragua (CLN), empresa que junto a la Nicaragua Sugar Estates Ltd. (NSEL) y al Ingenio San Antonio (ISA) pertenecen al poderoso Grupo Pellas, y a las empresas que en el mundo importan y distribuyen el ron Flor de Caña.

Desde Facebook los jóvenes instan a sumarse a la campaña y llaman a iniciar esta nueva acción, para que estas empresas acepten cambiar su lógica de trabajo y accedan a negociar una indemnización a favor de los ex trabajadores azucareros y viudas de la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC) afectados por Insuficiencia Renal Crónica (IRC), quienes desde hace dos meses están acampados en Managua para que se les reconozcan sus derechos.

«En Nicaragua una empresa llamada Grupo Pellas tiene un ingenio azucarero, San Antonio, desde el que se obtiene la materia prima para elaborar el ron Flor de Caña. Las condiciones laborales y el uso de pesticidas en ese ingenio han condenado a muerte a la fecha a más de 3.000 ex trabajadores, más la contaminación del agua, tierra y aire de la zona occidente del país -denuncia la nota-.

Esta empresa es la más poderosa de Nicaragua, y es muy difícil lograr que cambie sus políticas corporativas, sobre todo porque pretende hacerse pasar por una empresa responsable y ambientalista comprando la opinión publica a través de programas sociales corporativos.

Existe una asociación de ex trabajadores del Ingenio San Antonio afectados por Insuficiencia Renal Crónica (IRC), llamada ANAIRC, que exige una indemnización por su enfermedad que en Nicaragua ha sido declarada de tipo profesional. Por esto, pedimos solidaridad a través de la denuncia y la divulgación», continúan los jóvenes nicaragüenses.

En la nota que está siendo difundida a nivel mundial a través de la internet, los miembros del grupo “Boicot al Ron Flor de Caña” informan también que la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación (UITA), organización que integra la ANAIRC, se apresta a lanzar una campaña internacional de solidaridad con los afectados por IRC y de denuncia contra la corporación Pellas .

Cartas de protesta

La nueva medida de presión contra las empresas del Grupo Pellas prevé el envío masivo de cartas de protesta a los importadores y distribuidores del ron Flor de Caña en todo el mundo, para que reconsideren sus relaciones comerciales.

Las cartas serán enviadas a la empresa Compañía Licorera de Nicaragua y al importador y distribuidor del país de quien suscriba.

“Les dirijo esta carta para poner en su conocimiento mi decisión de no comprar ni consumir el ron Flor de Caña. Esta decisión proviene de la situación actual en la que se encuentra su empresa en torno a una serie de sospechas de crímenes y atropellos laborales, humanos y ambientales”, precisa el texto de la carta enviada a la Compañía Licorera de Nicaragua.

Entre los señalamientos destacan el uso excesivo de agrotóxicos que han contaminado la tierra y el agua de la zona occidental de Nicaragua, la contaminación del aire por la quema irresponsable de los cañaverales como práctica común de la siembra y cosecha, la violación a la libertad de constituir sindicatos independientes en las empresas del Grupo Pellas y la contaminación con agrotóxicos de los trabajadores del Ingenio San Antonio, “que junto a las malas condiciones laborales, han contribuido a producir en ellos Insuficiencia Renal Crónica (IRC), enfermedad de la que ya han muerto mas de 3.000 personas en esa zona de Nicaragua”, señala la carta.

“Hago un llamado a su empresa a revisar y cambiar sus prácticas de producción vinculadas con la calidad ambiental en uso de agroquímicos y quema de cañaverales; dar apertura a estudios independientes de la contaminación de agua, tierra y aire en el Ingenio San Antonio y zonas aledañas, así como escuchar y dar una respuesta a los reclamos de los ex trabajadores organizados en la ANAIRC.

Mientras estas condiciones mínimas no hayan sido alcanzadas y exista evidencia clara de lo mismo, seguiré denunciando a nivel nacional e internacional las sospechas existentes sobre sus prácticas corporativas”, concluye el texto de la carta de protesta.

Involucran a importadores y distribuidores

El texto de la carta ya traducida a diferentes idiomas que va a ser enviada a los importadores y distribuidores del ron Flor de Caña resulta aún más contundente.

“Les dirijo esta carta para hacer de su conocimiento mi total desacuerdo con la importación/distribución que su empresa hace a mi país del producto ron Flor de Caña de Nicaragua, debido a que la empresa que lo produce, el grupo económico Pellas, es sospechoso de una serie de crímenes y atropellos laborales, humanos y ambientales.
Por estas razones -continúa- he decidido no consumir este producto mientras el grupo económico Pellas no esté totalmente libre de sospecha y halla demostrado un cambio en sus prácticas corporativas.

Dejo manifiesta mi protesta contra la importación/distribución del ron Flor de Caña y apelo a su responsabilidad empresarial para informarse sobre este producto que, por estas razones, está siendo objeto de boicot en Nicaragua y es cuestionado por un grupo de ex trabajadores del Ingenio San Antonio, enfermos de IRC y organizados en la ANAIRC, que solicitan al Grupo Pellas una indemnización por su enfermedad y siguen sin obtener una respuesta.

Si su empresa no reconsidera la importación/distribución del ron Flor de Caña se volverá cómplice de la corporación que la produce”, concluye la carta.

Boicot al ron Flor de Caña

3 septiembre 2009

Los ataques a la ANAIRC muestran el nerviosismo de la empresa

Las amenazas contra la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC) y sus directivos, parecen haber generado resultados contrarios a lo esperado por las personas que han orquestado una campaña difamatoria contra esa organización de ex trabajadores azucareros.

Frente a esta vergonzosa embestida, diferentes organizaciones y personas particulares a nivel nacional e internacional se han interesado sobre el caso, y han hecho público su respaldo a la lucha de ANAIRC a través de visitas al campamento de los afectados o expresando su apoyo en medios nacionales e internacionales.

Uno de los ejes de esta estrategia es tratar de generar confusión entre la población y los mismos trabajadores azucareros, haciendo creer que entre los objetivos de la ANAIRC estaría el cierre del Ingenio San Antonio y de las instalaciones de la Compañía Licorera de Nicaragua S.A. (CLNSA).

En las más de diez cartas enviadas por la ANAIRC al señor Carlos Pellas, presidente del Grupo Pellas, resulta más que evidente que la única demanda de los ex trabajadores azucareros y las viudas de esta organización, es poder sentarse a una mesa de negociación para llegar a un acuerdo sobre las indemnizaciones por los daños ocasionados a su salud.

“Ya tenemos más de 40 días de estar luchando, exigiéndole al señor Carlos Pellas que ponga oído a nuestras demandas, y que respete nuestro derecho a ser indemnizados como ex trabajadores afectados por IRC del Ingenio San Antonio” –manifestó el miembro del Consejo Directivo de ANAIRC, Alan Obando Angúlo, frente al Edificio Pellas donde los ex trabajadores acostumbran protestar todas las mañanas.

Queremos aclarar también que en ningún momento hemos dicho que queremos el cierre del Ingenio San Antonio y de la Licorera. No es nuestra demanda, porque lo único que queremos es que se nos indemnice. Ahora –continuó Obando– aparecen personas de los sindicatos blancos de la empresa, que siempre se han prestado al juego del Ingenio San Antonio, insultándonos y hasta amenazándonos de muerte, pero nunca vamos a dar un paso atrás porque somos hombres y mujeres de convicción.

Vamos a estar siempre de forma pacífica, sin garrotes, ni piedras, ni armas, usando solamente nuestras voces, hasta que nos den respuesta a nuestras demandas. La semana pasada murieron seis compañeros y hay otros tres que están agonizando, y no es posible que sigan haciendo caso omiso a lo que exigimos”, concluyó el directivo de la ANAIRC.

Crece el respaldo

Grupos de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN Managua) expresaron su solidaridad con los afectados por IRC que están protestando en Managua, mientras que en la página de Facebook otro grupo de jóvenes decidió presionar a la Nicaragua Sugar Estates Ltd. (NSEL), que integra el Grupo Pellas, lanzando una campaña de boicot al famoso ron Flor de Caña que se está extendiendo en diferentes países.

Otra demostración de apoyo fue la de la diputada del Movimiento por el Rescate del Sandinismo, Mónica Baltodano, quien en los días pasados llegó al campamento de la ANAIRC con miembros de ese Movimiento.

“Estamos aquí para conocer el por qué de esta lucha y comprometernos con ella, así como con todas aquellas luchas por los derechos de los sectores excluidos por el sistema capitalista, en búsqueda de una transformación del sistema a través de la unidad de esos sectores –dijo Baltodano.

Uno de los elementos señalados a Sirel por la diputada es el silencio de los medios de comunicación ante la protesta de los ex trabajadores azucareros de la ANAIRC. «Es una lucha sin cobertura de los medios porque afecta los intereses del Grupo Pellas, y no quieren correr el riesgo de quedarse sin anuncios publicitarios. Estos son los métodos que usan las grandes empresas y tenemos que romper el cerco de silencio tendido por el Grupo Pellas», sentenció.

Ante los episodios de amenazas y violencia contra los directivos de ANAIRC por parte de los sindicatos blancos del Ingenio San Antonio, Baltodano manifestó que esta actitud podría estar relacionada con “la campaña que algunos jóvenes han lanzado de boicot al ron Flor de Caña, y esto le duele mucho a la empresa y está reaccionando agresivamente. El comunicado contra la presidenta de ANAIRC, Carmen Ríos, es verdaderamente sucio y seguramente goza del respaldo económico de alguien, y posiblemente provenga de esta misma familia (Pellas). Es típico de los poderosos utilizar a los sectores populares y más necesitados para enfrentar a los que están luchando.

Como parlamentaria –agregó Baltodano– me comprometo a participar en la reunión que ANAIRC tendrá con los diputados y plantearle a mis colegas que se les apoye, para lograr un acercamiento con el señor Pellas y que éste -con la mano en el corazón- vea el sufrimiento de la gente que su empresa ha afectado por su política de explotación y la aplicación masiva de agrotóxicos”, concluyó.

Baltodano pidió también una mayor intervención del Estado en la búsqueda de una solución rápida a esta situación tan difícil que viven los ex trabajadores azucareros y sus viudas.

Grupo Pellas: una vergonzosa insensibilidad

3 septiembre 2009

ANAIRC cumple un mes de lucha en Managua

Pese a su enfermedad, los ex trabajadores azucareros afectados por Insuficiencia Renal Crónica (IRC) y las viudas de la ANAIRC siguen aguantando las dificultades que viven a diario en el campamento, donde hace un mes colgaron sus hamacas, seguros que tarde o temprano el Grupo Pellas tendrá que deponer su actitud vergonzosamente insensible.

Ya son tres los ex trabajadores que, al surgir complicaciones sanitarias, fueron cateterizados y tuvieron que abandonar la lucha físicamente. Demasiado peligroso quedarse en un lugar que no brinda las condiciones higiénicas necesarias. Sin embargo, por cada persona que se va hay decenas listas para reemplazarlas e integrarse a la lucha, que en estos últimos días se ha intensificado con nuevas movilizaciones frente al Edificio Pellas.

Mientras en el campamento de la ANAIRC la gente se reúne, discute, afina los detalles para la protesta del siguiente día y se encienden los fogones para preparar el típico “gallopinto”1 nicaragüense, Juan Jesús Castellón está sentado en su hamaca, reparándose del violento sol de verano debajo de un plástico negro.

Me acerco. Hablamos. Me cuenta cómo llegó a enfermarse y a empezar esta lucha.

“Entré a trabajar al Ingenio San Antonio siendo chavalo (ndr: muchacho). Tenía 15 años y mi primer trabajo fue cortar caña. Lo hice durante cinco años, y era muy duro. Entraba a las 5:30 de la mañana y tenía que cumplir la meta: cortar 100 metros de largo de caña. Hasta que no terminaba no podía salir, y muchas veces me quedaba hasta las 5 o 6 de la tarde.

Trabajaba en medio de la ceniza porque antes de cortar la caña los campos se queman. El calor era insoportable, pero lo peor era que no teníamos uniformes que nos protegieran del sol y el agua que podía traer conmigo era poca, así que tomaba de los ríos y de los pozos del Ingenio, porque no sabía que estaban contaminados”.

El pago es por tonelada de caña cortada, y una persona que se esfuerza al extremo logra cortar de 7 a 8 toneladas en una larga jornada. Según Castellón, actualmente la empresa paga 60 centavos dólar por tonelada. Como ya varios estudios los han demostrado, en un trabajo tan duro y prolongado, bajo sol y con una fuerte deshidratación es casi imposible que no se afecten los riñones de los trabajadores.

“Y ahora -continuó- los trabajadores se enfrentan a otro atropello que es la presencia de los contratistas. La empresa deja prácticamente en manos de ellos todo lo que tiene que ver con el pago del trabajo y de las prestaciones, y muchas veces te estafan quitándote el valor de las cotizaciones al Seguro Social, o directamente se las quedan ellos”, manifestó Castellón.

Intoxicado por agrotóxicos

Después de cinco años en el surco lo cambiaron de trabajo y lo enviaron al departamento de herbicidas. Allí comenzó a aplicar agrotóxicos y se intoxicó dos veces.

“La primera fue cuando nos enviaron a los muchachos más jóvenes a probar una nueva mezcla de varios herbicidas, y 15 terminamos internados en el hospital. Estaba aplicando el producto y comencé a tener un ataque de tos. Miré al primer compañero caer al suelo, y cuando traté de salir del cañaveral me desmayé. Lo que nos dijeron en el hospital fue que habíamos ingerido alimentos con las manos sucias de herbicida, pero sabíamos que era mentira. El problema era que regábamos químicos sin ningún tipo de protección”, dijo Castellón.

Juan Jesús se quedó en el hospital una semana, y después lo pasaron a aplicar abono para recuperarse, pero a la semana lo enviaron otra vez a echar herbicida y se intoxicó nuevamente.

Finalmente lo pasaron a un departamento de mecánica y se sintió mejor, seguro de que lo peor había pasado. Estuvo diez años en ese trabajo, pero su enfermedad ya se había desarrollado sin que se diera cuenta.

“En 1999 caí enfermo, postrado, no podía moverme, pero cuando fui a examinarme me ocultaron la realidad y me dijeron que eran problemas de la columna. Como ya se sabía lo que estaba pasando con la IRC me fui a hacer los análisis en otro laboratorio donde me detectaron 4,3 mg/dl de creatinina”.

Como siempre ocurre en esos casos, la empresa simplemente se deshizo de Juan. Después de 25 años de trabajo y sudor le dijeron que ya no podía trabajar y que se fuera a buscar la pensión al Seguro Social.

Siguió buscando trabajo pero fue difícil. Hizo un poco de todo, pero llegó un día en el cual su cuerpo ya no le permitió continuar. Ahora sobrevive de su pensión.

Actualmente Juan Jesús Castellón tiene la creatinina en 3,5 mg/dl, tres veces la cantidad máxima admitida para los hombres, y sus riñones comienzan a atrofiarse.

Pese a esta situación, Juan Jesús está convencido de que van a ganar esta lucha para que se les indemnice por los daños que les han ocasionado. He visto morir a tanta gente en estos años. De los compañeros de trabajo que íbamos juntos a cortar caña no queda nadie. Todos murieron y estamos aquí también por todos ellos”, subrayó.

“Para nosotros es importante la ayuda que hemos recibido de la UITA, de la Asociación Italia-Nicaragua y de las personas que nos están apoyando a nivel nacional. Sabemos que vamos a llegar hasta el fin; nuestra lucha es sobre todo para nuestras familias, porque nosotros tenemos los días contados”, concluyó.

¿Qué más nos queda?

3 septiembre 2009

Luchar hasta las últimas consecuencias

Los problemas que tiene en una pierna no le permiten participar en las movilizaciones que a diario los miembros de la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC) desarrollan en Managua, justo debajo del gigantesco afiche publicitario del ron Flor de Caña, “niño mimado” de la Compañía Licorera de Nicaragua que integra el Grupo Pellas.

Miles de volantes se han distribuido entre la población que pasa por la céntrica rotonda Rubén Darío, a pocos metros del campamento donde desde hace casi tres semanas los ex trabajadores azucareros y las viudas de la ANAIRC llevan adelante su lucha para que el Grupo Pellas los indemnice. Una acción de sensibilización que parece tener el respaldo de muchos habitantes de la capital que transitan por ese lugar, y que leen con interés el llamado a no comprar Flor de Caña.

Pese a su dificultad para movilizarse, Juan Martínez es uno de los que siempre está presente y desempeña su cargo en la Directiva de ANAIRC con apego y sabiduría. Supe que “se preparó” para esta entrevista, y que casi no durmió para lograr recordar todos los detalles de los 42 años pasados en el Ingenio San Antonio, hasta que en 2005 lo despidieron porque estaba enfermo de IRC.

La misma dramática historia que narran todos los ex trabajadores afectados. Entró a trabajar en 1963 con la fuerza de sus 16 años y salió gravemente enfermo faltándole sólo tres años para su jubilación. Siempre desarrolló trabajos de bodega y de carguista, y vivió muchos años en la villa que el Ingenio San Antonio hizo construir en medio de los cañaverales.

Allí se crió, absorbió todo lo que la empresa esparcía con sus avionetas cargadas de “madurador” y se salió sólo en 1996, cuando ya la noticia de la epidemia de IRC había alcanzado hasta el último rincón del departamento de Chinandega y León, y la empresa decidió evacuar a todo el mundo de esta zona.

“Una tarde de 2005 comencé a sentir náuseas, dolor de cabeza y en los huesos, tenía los pies muy calientes. De inmediato fui donde el médico del hospital del Ingenio San Antonio y me hice los análisis, pero me dijeron que era infección intestinal. Tomé mi medicamento y regresé al trabajo. A los 15 días volví a sentirme muy mal y esta vez me hicieron la prueba de la creatinina para controlar mi función renal y salí con 6 mg/dl, cuando el valor máximo para los hombres es de 1,2 mg/dl”.

Para Juan comenzó el drama que miles de personas han vivido en las últimas décadas. Después de seis meses de subsidio por enfermedad logró bajar el valor de la creatinina, pero cuando regresó a la empresa el médico le dijo claramente que ya no podía seguir trabajando y que se fuera al Seguro Social para comenzar los trámites de su pensión.

Carne de cañón

Ni una palabra por parte de la empresa en la que había “gastado” más de 40 años de su vida. “La empresa nunca te dice nada y deja esa tarea al médico. Pero lo peor es que existe una cláusula, la número 38 del Convenio Colectivo firmado por el sindicato blanco que existe en el Ingenio San Antonio, que dice que tienen derecho a los beneficios y prestaciones de la empresa solamente los trabajadores que cumplen los 60 años mientras están todavía trabajando para la empresa. En mi caso -continuó Martínez- tenía 58 años y me sacaron sin darme nada, y eso es lo que les pasa a todos los ex trabajadores que salieron afectados por IRC”.

En estos años Juan ha logrado estabilizar la enfermedad y pese a que sus riñones indican cierto grado de atrofia, los valores de la creatinina se han mantenido en 2 mg/dl, y esto gracias a su conducta sana y al proyecto sanitario piloto impulsado por la Asociación Italia-Nicaragua.

Lastimosamente, su hija no tuvo la misma suerte. Mercedes Celina tenía 10 años cuando comenzó a sentir los primeros síntomas de la enfermedad. “Creíamos que era un problema de diabetes, pero al final descubrimos que era el mismo mal del que sufría yo. La internamos varias veces en el hospital del Ingenio San Antonio y en el de Chinandega, y finalmente la llevamos a León donde le aplicaron la diálisis para bajarle la creatinina de 17 a 8 mg/dl. Cuando se estabilizó -continuó Martínez- nos dieron todo el equipo para seguir con su tratamiento en la casa, pero no teníamos las condiciones higiénicas requeridas y varias veces se le infectó la herida de la diálisis. Fue muy duro porque sufría mucho y un día antes de morir, un 21 de diciembre, era tanto el dolor que se arrancó todo”.

Juan no pudo continuar. La emoción y el dolor del recuerdo fueron demasiado para él. Apagué la grabadora y me callé por un buen rato. Mercedes Celina tenía 22 años cuando murió, y para su padre no hay ninguna duda de que el agua contaminada por los agrotóxicos que se utilizaron en el Ingenio fue la causa de ésta y de miles de otras muertes.

Tal vez sean estas experiencias personales lo que aparentemente endurecen a estas personas. Una especie de mecanismo de defensa para no seguir sufriendo, para alejar la idea del futuro o, más bien, para continuar soñando con él.

“Cuando uno mira esta cantidad de muertos, cuando a diario te dicen que falleció tu amigo, tu compañero de trabajo, tu vecino, a veces nos ponemos un poco como fatalistas, aparentemente insensibles. Se ha vuelto algo normal y uno piensa: hoy le tocó a él y mañana me va a tocar a mí. Antes era diferente porque nadie sabía lo que estaba ocurriendo. Todo se mantenía en secreto y veíamos morir la gente, pero no sabíamos el por qué”, siguió contando Juan.

Pero el ser humano a veces sabe encontrar y sacar una fuerza hasta entonces desconocida. Frente a las dificultades y al hecho de no tener nada que perder se desata la reacción de la desesperación. Y parece ser esa la fuerza que en estos días están demostrando los ex trabajadores azucareros de la ANAIRC.

“Como decimos nosotros: ya estamos marcados. Algún día vamos a morir, pero esto no significa que vamos a dejar de luchar por nuestros derechos, y por algo que nos debe el Grupo Pellas, que es nuestra indemnización.

¿Qué más nos queda? -se preguntó Juan-. Estamos arriesgándolo todo, porque las condiciones en que estamos viviendo en el campamento son difíciles, aunque la ayuda que nos enviaron la UITA y la Asociación Italia-Nicaragua nos está permitiendo tener la comida asegurada. De aquí no nos vamos hasta tener una respuesta y estamos dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias”, concluyó mirándome a los ojos.

La gente moría y no sabíamos por qué

3 septiembre 2009

Las viudas de los afectados por Insuficiencia Renal Crónica (IRC) comparten recuerdos angustiosos en los que han visto morir a sus maridos postrados en una cama. Durante años la gente fallecía y no se sabía por qué. Parafraseando a García Márquez, era la “crónica de una muerte anunciada”, mientras las avionetas seguían esparciendo agrotóxicos encima de los cañaverales y del poblado donde vivían los trabajadores y sus familias.

Cuando se denunciaron los primeros casos de IRC, la empresa cerró ese lugar y los trasladó a un terreno donde tuvieron que reacomodarse. Desde entonces, lo que tomó el nombre de barrio Candelaria, en Chichigalpa, se ha vuelto un lugar de dolor y desesperación, con altísimos índices de mortandad por Insuficiencia Renal Crónica.

Julio César Paz Cruz empezó a trabajar a los 16 años en el Ingenio San Antonio y se quedó 26 años. En 1992 fue despedido junto a otros 500 trabajadores. Nunca le explicaron el por qué. Diez años después comenzó a enfermarse y, luego de hacerse unos análisis médicos le dijeron que tenía IRC. Nunca en su vida había relacionado esos malestares que lo atormentaban con la enfermedad que aún continúa diezmando a los ex trabajadores azucareros.

-¿Qué tipo de trabajo hacía en el Ingenio?

-Trabajé de conductor y en el departamento de vulcanización, reparando los equipos a los que se les pinchaban las llantas en el campo. Comenzaba a trabajar a las 6 de la mañana y terminaba a las 6 de la tarde, pero en temporada de zafra, cuando el trabajo era mucho, me quedaba hasta las 9 o 10 de la noche. Para poder ganar un sueldo decente teníamos que trabajar hasta que aguantábamos. Las condiciones eran pésimas, sobre todo cuando salíamos al campo.

-¿Cómo fue que lo despidieron?

-Fue un engaño. A 500 trabajadores nos mandaron de vacaciones y a los 15 días pusieron un rótulo en el que nos avisaban que habíamos sido despedidos. Se dijo que era porque habían demasiados trabajadores, pero nunca supimos si eran otras las motivaciones. Después de tantos años de trabajo me liquidaron con una miseria.

-¿No fue a raíz de la enfermedad?

-En aquel tiempo la gente ya había comenzado a morir, pero desconocíamos las causas. Muchas veces eran enterrados en un panteón que había en el Ingenio, en otros casos los traían a Chichigalpa. Recién comenzamos a relacionar esas muertes con el trabajo en 1996, cuando la empresa cerró el poblado donde vivíamos y nos trasladó afuera del Ingenio.

-¿Cómo era la vida en ese poblado evacuado?

-Yo me crié y viví allí casi 30 años. Era un pueblo que la empresa había construido alrededor de la fábrica y que estaba rodeada por los cañaverales. Casi todos los trabajadores y sus familias vivíamos allí. En mi caso, como mi hijo trabajaba apara el Ingenio San Antonio, yo pude seguir viviendo en este lugar pese a que ya me habían despedido. Me acuerdo que cuando pasaba la avioneta para regar el “madurador”, nuestros patios y casas se llenaban de este químico, porque los cañaverales estaban a la orilla de las casas. Era un líquido que hedía, pero no le hacíamos caso porque no pensábamos que podía afectarnos.

Me acuerdo una vez que llegué a un lugar donde embarcaban azúcar para llevarlo al puerto de Corinto. Miré una gran cantidad de peces muertos y con los ojos blancos, como cocidos. Me extrañé mucho, pero al día siguiente me di cuenta de que habían esparcido agrotóxicos y después habían regado agua. Esa agua había llegado hasta el estero y había contaminado la zona provocando la mortandad de peces.

-En 1996 la empresa evacuó el pueblo. ¿Cómo ocurrió?

-Se estaban multiplicando los casos de muertes de trabajadores y un doctor del Ingenio denunció públicamente que se trataba de problemas a los riñones. La gente comenzó a preocuparse y a protestar, y la empresa decidió cerrar el poblado y nos trasladó a un terreno vacío, donde en las décadas pasadas habían sembrado algodón, para que nos reacomodáramos. Las personas que tenían medios económicos pudieron levantar una casita, los otros buscaron cómo acomodarse de alguna manera. En el caso de mi familia tuvimos que vivir por un tiempo en una “champa”1 de plástico, y poco a poco fuimos construyendo nuestra casa. Las condiciones eran pésimas y ahora este barrio se ha transformado en el lugar con mayor índice de casos de IRC. Cada día se entierran a ex trabajadores y hay centenares de enfermos.

-¿Es a partir de esta fecha cuando el Ingenio San Antonio comenzó a hacer análisis a los trabajadores antes de engancharlos para la zafra?

-No exactamente. Antes hacía análisis de la vista y averiguaba si tenías hernia. Cuando comenzó a morir gente y evacuaron el pueblo introdujo el examen de la creatinina, y si alguien sale con 1,2 mg/dl2 ya no le dan trabajo y le dicen que vaya al Seguro Social a pedir la pensión. No hay ningún interés por la persona.

-¿Cuándo se dio cuenta de que estaba enfermo?

-Al ser despedido por el Ingenio San Antonio busqué otro trabajo, pero hace ocho años comencé a sufrir del corazón y a sentir un fuerte ardor en todo el cuerpo. La junta médica de la empresa me mandó a hacerme varios análisis y fue allí que salí con 3,3 mg/dl de creatinina. Me asusté mucho porque nunca pensé que padecería esta enfermedad.

-¿Cuáles son los síntomas de la IRC?

-Es como tener un fuego por todo el cuerpo, una calentura permanente y uno quisiera bañarse seguido para tratar de calmar esta sensación de ardor. Ya cuando una persona entra en una etapa terminal son dolores como si tuviera quebrados todos los huesos. He visto morir a muchos amigos, y hace siete meses murió mi sobrino. ¡Hubieras visto cómo se retorcía del dolor! En muchos casos a la persona se le infla el cuerpo por la retención hídrica, porque los riñones ya no están funcionando. En otros casos se ponen secos y se mueren después de una larga agonía de hasta un mes. Es una muerte horrible, porque cuando los riñones no funcionan se afectan todos los órganos y lentamente dejan de funcionar.

En mi caso, tengo un riñón a 86 por ciento y el otro a 74 por ciento de su dimensión normal, es decir que se van a atrofiando poco a poco.

-¿Cómo vive la familia todo ese proceso tan doloroso?

-Es lastimoso. Es un dolor que afecta en lo profundo a los familiares que miran a su papá, hijo o hermano morir de esta manera. Además, es una enfermedad muy cara y la familia comienza a tener graves problemas económicos. Quedan viudas y huérfanos desamparados y las mujeres tienen que buscar cómo sobrevivir y seguir adelante con sus hijos. También hay muchos casos de gente joven y de niños y niñas que mueren por IRC, y es algo que duele hasta lo profundo del alma. Aquí no estamos hablando solamente de ex trabajadores que laboraron en el corte de caña, sino de gente que operaba en otros departamentos, en las oficinas y esto se debe a la contaminación del agua que todos tomábamos.

-Van a cumplir dos semanas aquí en Managua. ¿Cómo ha sido esta permanencia?

-La ayuda que nos han brindado algunas organizaciones como la UITA y la Asociación Italia-Nicaragua ha sido fundamental para podernos alimentar. Las condiciones no son fáciles. Dormimos a la intemperie, en las hamacas, pasamos el día al sol buscando un poco de sombra debajo de estos árboles, pero seguimos en la lucha. Todos los días nos movilizamos hacia el Edificio Pellas y alrededor de la Rotonda de Metrocentro, desplegando nuestras mantas y distribuyendo los volantes a la gente que pasa. A algunas de las personas tuvimos que enviarlas de regreso a su casa porque se estaban enfermando, y no podemos permitir que se muera gente. El resto sigue firme en la lucha.

-¿Cómo está la moral de la gente?

-En los días pasados hubo cierta preocupación porque aún no hubo una respuesta por parte de la empresa, pero la reunión que tuvimos con los diputados y el apoyo que nos van a brindar nos motivó a seguir adelante. Hasta el momento, el señor Carlos Pellas se ha portado de forma inhumana y parece que cree solamente en su dinero. Sin embargo, estoy convencido de que tarde o temprano nos va a escuchar y vamos a lograr la reparación que nos debe.

No queremos que las futuras generaciones vivan este drama

3 septiembre 2009

ANAIRC y Movimiento Social Nicaragüense manifiestan en defensa del agua

En ocasión del Día Mundial del Agua, el Movimiento Social Nicaragüense “Otro Mundo es Posible” (MSN) se solidarizó con la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC), que desde hace dos semanas está en movilización permanente en Managua buscando una negociación con el poderoso Grupo Pellas, para que indemnice a los ex trabajadores azucareros del Ingenio San Antonio por los daños ocasionados a su salud.

El tema de la contaminación por agrotóxicos de los recursos hídricos de la zona occidental de Nicaragua está en la base de las denuncias de ANAIRC, organización afiliada a la UITA. Es por eso que el MSN, en ocasión de esta fecha, decidió incluir en su planteamiento el respaldo a la lucha de los ex trabajadores azucareros afectados por IRC.

“En este día nos solidarizamos con el movimiento de afectados por el uso de agrotóxicos en las empresas del Grupo Pellas, que de forma irresponsable han contaminado las fuentes de agua en el occidente del país, y han condenado a muerte a miles de trabajadores y habitantes de las comunidades afectadas por el consumo de agua contaminada y la exposición de trabajadores que sin ninguna medida de seguridad laboraron en el Ingenio San Antonio, trabajadores cuyas demandas han sido ignoradas por el gran capital y las autoridades reguladoras en la materia”, señala el comunicado.

Según Dolores Jarquín, miembro del MSN, “En el marco de esta jornada mundial en defensa del agua, hemos decidido comenzar nuestra movilización llevando nuestra solidaridad a los afectados por la IRC, en vista de que la causa principal de ese mal es el uso indiscriminado de agrotóxicos por parte del Grupo Pellas y la contaminación de las fuentes de agua que no solamente ha afectado a los trabajadores, sino a enteras comunidades del occidente del país.

Hoy –continuó Jarquín– es un día para reflexionar sobre lo que ha ocurrido, y hacemos un llamado al gobierno, a las instituciones y a la población en general para el uso responsable de los recursos hídricos y para acompañar a la ANAIRC en su demanda contra este grupo económico, que representa el poder en Nicaragua y por eso es la impunidad de la que ha gozado hasta el momento”.

Los miembros de la ANAIRC expresaron su agradecimiento por la demostración de solidaridad en esta jornada tan importante para ellos.

“Vamos a participar a esta actividad porque el tema del agua es algo que nos atañe muy de cerca”, manifestó a Sirel la presidenta de la ANAIRC, Carmen Ríos. “Lo que nos ha pasado a nosotros en el occidente del país puede ocurrir en cualquier otra parte del territorio si no se cuidan los recursos hídricos. Ya tenemos dos semanas de estar aquí en esta lucha para que el Grupo Pellas nos indemnice por la enfermedad que nos ha ocasionado, y que tiene su origen en la contaminación del agua por el uso de agrotóxicos en los cañaverales. Es por eso que hacemos un llamado a la nación para que se cuide ese recurso y para que se les prohiba a los grandes empresarios estas prácticas dañinas que han caracterizado los monocultivos en el país”, concluyó Ríos.

Juan Martínez, ex trabajador del Ingenio San Antonio gravemente afectado por IRC, y con una hija fallecida por esa misma enfermedad, señaló que la defensa del agua es fundamental en la lucha de la ANAIRC. “En la zona donde vivimos han pasado decadas tirando cualquier tipo de agrotóxico, y eso ha contaminado gravemente los mantos acuíferos, los ríos. En el Ingenio San Antonio era normal tirar los residuos de químicos de las bombas de riego en los ríos. El agua es vida y nuestra lucha es sobre todo para las futuras generaciones, para los niños y niñas que están viviendo en estas zonas y para los que van a nacer en el futuro, para que no les toque vivir lo que ha pasado a todos nosotros”, manifestó Martínez.

El agua no es una mercancía

En su planteamiento, el Movimiento Social Nicaragüense reconoció que acceder al agua es un derecho humano fundamental ligado a la salud y a la vida. Que es un bien social inalienable, que debe ser objeto de políticas de servicio público. Reconoció también que es obligación del Estado garantizar prioritariamente el acceso de toda la población al recurso hídrico antes de asegurar el agua necesaria para la agricultura y ganadería, y por último para la industria.

“El agua es patrimonio de los pueblos y países donde el recurso se encuentra. El pueblo que no ejerce soberanía efectiva y real sobre sus bienes para explorarlos y utilizarlos en beneficio propio, cuidándolos para que puedan ser disfrutados por las generaciones venideras, en armonía con la tierra y la naturaleza, estará siempre de rodillas ante los organismos financieros y económicos internacionales, ante las empresas transnacionales y la potencia imperial de turno.

Sólo los pueblos -señala el comunicado del MSN- que son dueños de sus bienes naturales, son realmente libres, independientes, autónomos y soberanos. Hoy, en el Día Mundial del Agua, nos movilizamos teniendo consenso en que el agua no es una mercadería”.

En este sentido, el MSN observa con gran preocupacíon las negociación de un Acuerdo de Asociación (AdA) entre Centroamérica y la Unión Europea, “porque se conoce que un interés principal de la Unión Europea en este tipo de acuerdos es abrir los mercados de servicios, como el de agua potable y saneamiento, para que las empresas europeas puedan realizar nuevos y grandes negocios con los servicios públicos. El agua, entonces, está en camino de ser considerada como una mercancía en este acuerdo comercial. De hecho, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ya considera el agua como un producto que se puede comercializar”.

Es por eso que el MSN rechaza esta negociación, porque agravará la situación económica del país y de la región, así como las condiciones de vida de los sectores más empobrecidos. Al mismo tiempo demanda que al gobierno de Nicaragua establezca como condición en cualquier proceso de negociación comercial la exclusión del agua.

Finalmente, pide incorporar mediante reforma constitucional el reconocimiento del derecho humano al agua, así como implementar las regulaciones establecidas en la Ley General de Aguas Nacionales, y aprobar las leyes especiales de canon para que las grandes empresas paguen para la explotación que hacen en su producción de los recursos hídricos del país.

Los automóviles europeos no saben de ética

3 septiembre 2009

Aumentan envíos de etanol nicaragüense a Europa, en lo que va del año generaron 28 millones de dólares.

Casi simultáneamente con la marcha de los 200 afectados por la Insuficiencia Renal Crónica (IRC) que recorrió los 122 kilómetros que separan Chichigalpa de Managua, a la que se refería Giorgio Trucchi en su nota de este miercoles en Puerto Corinto 16 millones de litros de etanol producidos en el Ingenio San Antonio (ISA), perteneciente al Grupo Pellas, eran embarcados hacia dos empresas de Rotterdam, Holanda.

Con este envío, el etanol exportado por el ISA hacia mercados europeos llega a cuarenta millones de litros. Álvaro Martínez, Director de Comercialización y Logística del ISA informó que durante el 2007 exportaron 20 millones de litros, el año pasado aumentaron a 50 millones y este año pretenden exportar 80 millones de litros. Agregó que “los embarques de etanol se descargan en puertos de Rótterdam, desde donde se lo envía a empresas petroleras de Europa”. También manifestó que el mercado europeo paga el litro de etanol a 75 centavos de dólar, uno de los mejores precios en la actualidad.

Al parecer, a los compradores europeos no les interesan las condiciones en las cuales se cultiva y cosecha la caña de azúcar con la cual se produce el alcohol que consumen sus automóviles. No pueden aducir ignorancia. El Tribunal Permanente de los Pueblos envió el pasado mes de noviembre una nota al embajador de Italia en Nicaragua, con copia al Presidente de la República de Italia y al Ministro del Exterior, que en su parte medular expresa: “Durante la audiencia mesoamericana del Tribunal Permanente de los Pueblos ‘Políticas neoliberales, transnacionales y grupos económicos’ (Guatemala, 10 y 11 de octubre 2008) fueron presentadas demandas detalladas que indicaban como la empresa Ingenio San Antonio, propiedad de Nicaragua Sugar Estate Ltd. que integra el Grupo Pellas, hizo un uso desconsiderado y masivo de agrotóxicos en las plantaciones de caña de azúcar del Ingenio San Antonio, con graves afectaciones en la salud de los trabajadores, en los recursos hídricos y en el medio ambiente en general”.

El Grupo Pellas es un conglomerado de más de 50 empresas, presidido desde el comienzo de los años 80 por Carlos Pellas Chamorro. Tiene activos por 4 mil millones de dólares y aproximadamente 15 mil empleados. Entre las compañías más importantes que integran el Grupo están, en el sector financiero, BAC International Bank, presente en todos los países de Centroamérica y controlador de toda la red Credomatic y BAC Florida Bank, en el sur de Florida (Estados Unidos). Entre las otras compañías del Grupo Pellas se destaca la Nicaragua Sugar Estates Limited, propietaria del Ingenio San Antonio, con una capacidad anual de producción de 250 mil toneladas métricas (TM) de azúcar, 18 millones de litros de etanol, 80 mil TM de melaza y 60 MW de energía, además de varios proyectos de diversificación como la producción de camarón y de energía a través de la siembra de 5.500 manzanas de eucaliptos; la Compañía Licorera de Nicaragua SA, que produce el ron Flor de Caña, aguardientes y gas metano y la Casa Pellas, que tiene la representación de Toyota en Nicaragua.

El Grupo es también socio con un 40 por ciento de GBM, que tiene la representación de IBM en Centroamérica y el Caribe; con un 10 por ciento en Unión Fenosa, la transnacional española que controla la distribución de la energía eléctrica en Nicaragua; y con 40 por ciento de ESTESA, la televisión por cable nicaragüense. Otras empresas que conforman el Grupo Pellas son Seguros América, Aduanera y Almacenadora Pellas S.A. (ALPESA) que ofrece servicios de agenciamiento aduanero, almacenaje de mercaderías, transporte local y servicios completos de logística a nivel internacional. El Grupo posee también 7 mil hectáreas de cultivo de naranjas junto al río San Juan, en el sur de Nicaragua, con 1,4 millones de árboles y que exporta el jugo a Estados Unidos para la Minute Maid, empresa propiedad de Coca-Cola.

Este es el gigante que está enfrentando nuestra afiliada, la Asociación Nicaragüense de Afectados por Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC) con su reclamo por la muerte en los últimos años de más de 3.209 personas y más de 4.000 afectados por el uso indiscriminado de agrotóxicos en los cañaverales pertenecientes al Grupo Pellas. Según la leyenda, finalmente David venció a Goliat.